martes, 27 de octubre de 2009

Análisis durante Audiencias Públicas

Finalmente encontré el lugar donde la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales ha puesto las presentaciones de los grupos e individuos que han participado en las audiencias públicas, argumentando a favor o en contra de las reformas. Se trata de un pequeño banner en la columna derecha del sitio del Congreso.



Pueden ir directo a este vínculo para ver los listados en PDF, desde donde podrán descargar las ponencias: LISTADO DE AUDIENCIAS Y PONENCIAS

viernes, 23 de octubre de 2009

Más artículos

Los neoliberales y su ofensiva final, por Mario Roberto Morales en elPeriódico (28 oct 09)

La juventud y ProReforma, por Miguel Ángel Albizures en elPeriódico (27 oct 09)

Los actores de ProReforma, por Marcela Gereda en elPeriódico (26 oct 09)

Reaccionarios, por Armando de la Torre en elPeriódico (23 oct 09)

jueves, 22 de octubre de 2009

Artículos de opinión sobre el tema

No he tenido tiempo de hacer una búsqueda sistemática en los medios electrónicos sobre el debate que nos interesa. Pido disculpas a los lectores. Estos son algunos de los artículos con los cuales me he topado recientemente. Si saben de otros, por favor sugerirlos en la sección de comentarios. Gracias. CM.

La USAC y las Reformas Constituciones, por Adrián Zapata (Siglo XXI, 22 oct 09)
http://www.sigloxxi.com/opinion/6733

La Juventud y ProReforma I, por Miguel Ángel Albizures (Siglo XXI, 22 oct 09)
http://www.elperiodico.com.gt/es/20091022/opinion/120971/

Rotundo rechazo de la Usac a iniciativa senatorial cesariana de reforma del estado y de la constitución política de la República II, por Alfonso Bauer (La Hora, 19 oct 09)
http://www.lahora.com.gt/notas.php?key=57163&fch=2009-10-19

jueves, 15 de octubre de 2009

Las iniciativas de reforma constitucional y el CEDECON (II)

por Eduardo Mayora
Siglo XXI (15 oct 09)

Decía en mi artículo anterior que, probablemente, el factor más importante que informa la opinión del CEDECON relativa a la iniciativa de reforma constitucional promovida por ProReforma, sea el escepticismo que la impregna.

De lo contrario, la profundidad y extensión de sus incisiones pudieran haber pasado desapercibidas para sus lectores. Me parece que el CEDECON ha hecho bien, es decir, ha sido fiel al objeto de su creación: la defensa de la Constitución.

En ese afán, sin embargo, se descarta con demasiada facilidad la diferencia entre ley y legislación, por “inapropiada e inútil”. Distinciones entre ambos conceptos hay, por cierto, que podrían tildarse de ambas cosas y, como bien se dice en el dictamen que aquí comento, no son pocas las controversias doctrinarias relativas al ámbito del derecho privado y del derecho público.

Pero en la iniciativa promovida por ProReforma el objeto de la distinción persigue evitar que, bajo la apariencia de una “Ley” (con mayúscula) se esconda la concesión de un privilegio, la amputación de alguna libertad o el otorgamiento de algún poder discrecional para que, otra persona de carne y hueso, que por el momento hace de funcionario público, decida si un ciudadano puede o no servir a sus semejantes con su trabajo o su industria, o en qué condiciones y a qué costo pueda hacerlo. Esto ocurre constantemente hoy en día, y con base en nuestra Constitución Política, porque las “leyes” (así llamadas) pueden, según el artículo 119 de la misma, por ejemplo, estimular, proteger, fomentar, promover, etcétera, actividades industriales, comerciales, agropecuarias, cooperativistas, para el ahorro, la descentralización o la construcción de viviendas, etcétera de nuevo. Y todo eso discriminando a favor de ciertos grupos y en contra de otros.

Y, sin embargo, no es necesario discriminar para forjar una especie de “red de seguridad social mínima” que, con carácter general, esté disponible para “todos” los que se encuentren en determinadas circunstancias. Pero, ¿a qué grupo de presión pudiera interesarle promover algo así (tan ajeno a sus propios intereses)?

De la misma forma se descarta al Senado propuesto, con las competencias para promulgar o reformar la Ley (con mayúscula), aparentemente sin advertir que una de las principales fuentes de adulteración del concepto de “ley” es, precisamente, que las asambleas imbuidas de la problemática política de coyuntura –la del corto plazo– son las mismas que, supuestamente, han de promulgar las reglas generales de conducta que permiten a los miembros de la sociedad enfocar sus vidas con una perspectiva de largo plazo.

Por último, es alentador que la opinión del CEDECON no deseche de entrada la idea de dotar a los magistrados de la República de la independencia necesaria para que, de verdad, puedan administrar justicia, mediante su designación con carácter vitalicio (lo cual, por cierto, nada tiene de novedoso: es el sistema federal en los EE.UU. desde hace más de dos siglos…).

En fin, exhorto a mis conciudadanos a que procuren imponerse del trabajo efectuado con tanto esfuerzo y empeño por el CEDECON. Mientras más se ventilen nuestras ideas y pareceres sobre las reglas fundamentales de nuestras instituciones públicas, mayores serán las probabilidades de que lleguen a reformarse para bien… algún día.

Los "fantasmas" de Manuel Ayau

por Carlos A. Mendoza

El Diario La Hora (14 oct 09) publica una nota titulada Ayau considera que "fantasmas" adversan ProReforma. En la misma, Gabriela Herrera dice que Manuel Ayau aseguró: que la mayoría de los grupos que se presentaron a opinar sobre su proyecto no tienen peso y sólo hicieron números, "son fantasmas" expresó para calificarlas de poca trascendencia.

En este BLOG se publicó la lista inicial de los participantes en las Audiencias en la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales del Congreso de la República.

A partir del análisis de ese listado se puede determinar si los interlocutores son simplemente "fantasmas" o no. Sinceramente, me parece que esa descalificación de sus adversarios ideológicos está fuera de lugar. Sobre la afirmación de que "sólo hicieron números" está claro que es una estrategia en cualquier debate político, y la Asociación ProReforma también hizo lo suyo pero no tenía muchos aliados. La democracia es, precisamente, un método para toma de decisiones basado en los números.

Entiendo que la Comisión se prepara para dar su dictamen, y que el mismo será desfavorable a ProReforma. Seguramente ellos también lo saben y tratan de influir en los diputados minimizando los argumentos de sus opositores, en un intento final para hacerlos cambiar de opinión.

lunes, 12 de octubre de 2009

ProReforma XIII y final

por Irmalicia Velásquez Nimatuj
elPeriódico (12 oct 09)

Concluyo esta serie en la que analicé, de manera general, algunos pilares en los que se sustenta el proyecto de reforma por enmienda parcial a la Constitución que impulsa ProReforma. La finalizo usando la diferencia del significado del 13 en el mundo occidental y el maya, que es el número que corresponde a esta columna. Mientras, en el primero, se asume como un número de mala suerte, de cuidado por el caos o la destrucción que trae consigo, en el segundo, representa la máxima energía, que permite la utilización de las potencialidades de las personas para buscar el consenso, por eso, trascienden los proyectos que bajo este número se impulsan. Dado que es el número que representa la unión de los que le anteceden permite fluidez del conocimiento, introspección y transparencia.

Y bajo las orientaciones del 13, según el mundo maya, propongo que se tomen en cuenta las propuestas de todos los pueblos para cualquier reforma que se impulse en el país. Cuando leí ProReforma y noté su elitismo, decidí escribir sobre ella. Inicié reconociendo que Guatemala necesita no sólo reformas, sino una nueva Constitución que como un traje a la medida, requiere ser confeccionado bajo circunstancias que permitan la participación de propuestas plurales, que promuevan el diálogo, la discusión y busquen el consenso, por difícil que sea.

Lo que no se puede permitir es la imposición de una propuesta, en la que el 99 por ciento de la población no participa, sino sólo es convocada a marcar un “si” o un “no”, sin conocer el contenido de las reformas y sus implicaciones individuales o colectivas. Es peligroso para el país y el costo a pagar en el futuro será alto si se impulsa una propuesta con carencias en su justificación, con debilidades conceptuales y poca claridad teórica. En la Guatemala de hoy, una propuesta viable no puede ni debe ignorar la participación de los pueblos que comparten el territorio, menos dejar de promover la participación de las mujeres y los jóvenes.

Tampoco debe ocultarse, bajo la universalización de la justicia, las severas desigualdades de la histórica concentración y de la actual distribución de la riqueza. A los pobres, cualquiera sea su origen étnico o de género, no se les debe criminalizar o romantizar. Ellos como los de arriba, poseen propuestas, muchas viables, por lo que tienen el derecho a subirse al tren para participar en el diseño de la nueva Constitución Política de Guatemala.

jueves, 8 de octubre de 2009

Debate es ideológico

por Carlos A. Mendoza

En la última encuesta que hicimos en este BLOG sobre la Reformas Constitucionales preguntamos a los lectores: "¿Considera que la ideología debería estar fuera de este debate?" Lamentablemente, pocos lectores participaron respondiendo la encuesta. Estos fueron los resultados:



Dos tercios respondieron que "Sí, la ideología nos aparta de la objetividad." Mientras que el otro tercio dijo que "No, este es un debate ideológico."

Yo pienso que el debate sobre el diseño constitucional es ideológico por excelencia. Se trata del arreglo institucional de máxima jerarquía jurídica que regula las relaciones sociales, especialmente del Estado hacia los habitantes de su territorio. Ello incluye el papel del Estado en la economía, aunque hablemos con frecuencia de una Constitución "política". Lo cual, necesariamente, requiere de una postura sobre qué tanta intervención del Estado estamos dispuestos a tolerar para regular las interacciones entre los agentes económicos. Aquí habrá siempre una ideología de por medio: unos piensan que el mercado es perfecto o, al menos, es la mejor forma de asignar recursos de manera eficiente, mientras que toda participación del Estado únicamente va en detrimento de dicha eficiencia. Otros pensamos que el mercado es bastante eficiente pero tiene imperfecciones, como las asimetrías de información y los costos de transacción, que pueden ser minimizadas por medio de una adecuada participación del Estado, precisamente, para hacer más eficientes los mercados y generar mayor bienestar. Luego está el debate de cómo (re)distribuir esos beneficios y financiar al Estado.

Algo similar ocurre en el ámbito de la relación entre el Estado y los pueblos indígenas. Como lo ha mencionado Hugo Us en este BLOG, algunos interpretan como "privilegios" intolerables, que violan el principio de igualdad ante la ley, lo que otros consideramos "derechos" colectivos concedidos en función de pertenencia a un grupo, en este caso, porque debe entenderse "pueblo" como "nación". Todas estas formas de entender el "mundo ideal," el "deber ser," se plasman en la Constitución de un país. Por eso yo estudio los llamados "modelos mentales compartidos" por las elites políticas, que luego se transforman en arreglos institucionales concretos y específicos.

En Estados Unidos se suelen estudiar los "Ensayos Federalistas" para entender la ideología de los llamados "Padres Fundadores" al momento de redactar su propia Constitución. Por ejemplo, el miedo que le tenían a la democracia popular o directa, pues miraban con gran desconfianza la volatilidad y manipulación de las masas. Por ello prefirieron una democracia representativa, es decir, intermediada por las elites.

miércoles, 7 de octubre de 2009

¿Es ProReforma AntiCapitalista?

Por Miguel Gutiérrez
The Black Box (07 oct 09)

"¿Sabe usted que la propuesta de ProReforma asegura la imposibilidad del desarrollo de mercados de capitales en Guatemala? De aprobarse la propuesta, será una de las acciones más anti-capitalistas que tomaría el Congreso de la República de Guatemala, ya que sin mercados financieros desarrollados y transparentes, resulta improbable el desarrollo económico, una sociedad próspera y democrática. Los países desarrollados y cercanos a ser declarados como desarrollados (como Chile) seguirían manteniendo una ventaja de alrededor de 100 años a países como Guatemala, que aun no cuenta con sistemas financieros profundos. O más bien, de aprobarse la propuesta de ProReforma, Guatemala aseguraría el oscuro rezago de más de 100 años que hoy guarda con respecto a estos países. ¿Algún economista o especialista en mercados financiero habrá advertido sobre las implicancias economicas de ésta propuesta?"

Leer más en el BLOG de CABI:
http://ca-bi.com/blackbox/?p=3060

Leer también Aclaración oportuna, por Paulo De León

lunes, 5 de octubre de 2009

Los tocayos

por Marcela Gereda
elPeriódico (5 oct 09)

Si este país no estuviera tan arrugado, quizá sería el país más grande del mundo. Y no sólo me refiero a la orografía física, sino esa geografía simbólica y desigual, de sentidos y significados que expresados en lenguajes contradictorios alimenta las brechas de las desigualdades del país, multiplica las distancias entre nosotros e impide la comunicación y el reconocimiento mutuo. Como los discursos de estos dos tocayos que se llaman Manuel, que coexisten en el mismo país, pero que habitan dos mundos tan alejados entre sí como América de Europa. Mientras uno habla con los pueblos indígenas, el otro que habla a estudiantes en un aula de la Universidad Rafael Landívar.

Manuel Iboi, hombre achí, vive y ve el mundo desde la aldea El Tapisque. Está hecho de maíz y marcado por la guerra y la memoria del hambre. Sus manos agrietadas por el sol, su piel surcada como la tierra labrada. Su voz con el tono que da la convicción en la lucha y la fe en el cambio. Propone diseñar un país imaginado por todos. No sólo por unos cuantos. Aquí la virtud pública surge de la suma enriquecedora de las virtudes de cada cual.

Desde un aula en la URL, el otro Manuel repite su propuesta de reforma constitucional. Su amistad con, y su fe en, Milton Friedman le ayudó a forjar su conciencia. Desde su galaxia cree que una constitución europea puede ser transferible en estilo “copy-paste” a un país quebrado por la desigualdad. Desde su concepción “humanista” liberal, cree que todos somos egoístas y buscamos sólo nuestro propio interés, que el problema de la pobreza no es resultado de relaciones sociales ni de una historia, sino que es un defecto del Derecho. Aquí se propone que los vicios privados darán lugar a la virtud pública.

A algunos líderes de Baja Verapaz el colectivo Intergeneracional explicamos qué es ProReforma. Al hablar de “reforma a la Constitución” la gente pregunta: ¿qué es una Constitución? Esto no habla de ignorancia entre la gente; habla más bien de un sistema excluyente que se preocupó en producir la ignorancia de los asuntos públicos, para poderlos manejar entre unos pocos, como si fueran suyos.

Desde una convicción que pareciera convertirse en ceguera sociológica, el tocayo cosmonauta del líder comunitario, busca convencer a los estudiantes del salón que para combatir la pobreza y la violencia hay que reformar el sistema, cambiar la Constitución. ¿Desde cuándo las leyes trasforman la realidad?, ¿desde cuándo un cambio de las normas, de lo jurídico, ha disuelto nuestros problemas sociales?, se preguntan los comunitarios. Leyes las tuvimos siempre, pobreza también, desigualdad también. La maestra rural, María Tomasa dijo: “Durante toda nuestra historia han intentado exterminarnos, la propuesta de ProReforma, ¿también tiene esa intención al no incluirnos?”.

Necesitamos un horizonte común, un lenguaje común. Y esto en Guatemala sólo es posible en un proyecto que traiga la exterioridad hacia el centro, o que lleve el centro a los bordes, esos bordes que ha producido la definición violenta del poder de unos pocos sobre los muchos. Necesitamos un proyecto hecho desde el otro lado, con los que habitan ese otro lado, esas gentes de maíz y de tierra, de sudor y trabajo, aquellos que han sido considerados como los “perdedores de la historia”.

Eso me dije cuando salí de la reunión con hombres y mujeres achíes, sabiendo eso que los tocayos saben y a la vez les diferencia. Guatemala necesita un cambio.

Hay una canción de Vicente Feliú, que dice “créeme cuando te digo que soy feliz abriendo una trinchera”. La fe de los que andan con los pies por la tierra, no confía en que el cambio viene de reformar las leyes, sino de reformarnos a nosotros mismos. Se funda en la creencia de unas leyes de la tierra donde abrir juntos una trinchera con el sudor del trabajo (material e intelectual), desde esta trinchera se combate por la construcción común de un Estado, no de uno que unos pocos copian de la imaginación de otros, sino uno que nace aquí del proceso de imaginación participativa y compartida de los muchos, de todos.

viernes, 2 de octubre de 2009

jueves, 1 de octubre de 2009

Las iniciativas de reforma constitucional y el CEDECON (I)

por Eduardo Mayora
Siglo XXI (01 oct 09)

La Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales del Congreso de la República invitó, entre otros, al Centro para la Defensa de la Constitución (Cedecón) a opinar sobre las iniciativas de reforma constitucional de que conoce dicha Comisión. Di lectura a la parte que, en el dictamen respectivo, concierne a la propuesta impulsada por ProReforma (respaldada por alrededor de 73 mil ciudadanos) y estimo que es de importancia que la ciudadanía sepa que existe dicho documento, principalmente para que el debate sobre nuestras reglas constitucionales se enriquezca y profundice.

Cuando hace ya un buen número de años uno de los fundadores del Cedecón me invitó a integrarme a sus filas (lo cual agradecí por la alta calidad personal y profesional de sus fundadores) le compartí que, de haberse tratado de un “Centro para la Defensa del Constitucionalismo”, y no de la Constitución, hubiera podido aceptar. Ya por aquel entonces había madurado mi convicción de que nuestra Constitución Política adolece de tres deficiencias fundamentales. Todas ellas suficientemente importantes como para hacer sumamente difícil el desarrollo institucional de Guatemala.

Por consiguiente, para mí era imposible asociarme a un centro para la defensa de un instrumento normativo que, en mi opinión, debía reformarse sustancialmente. Con esto no quisiera dar a entender que los miembros del Cedecón sean de opinión que a la Ley Suprema de esta República no debe tocársele “ni un pelo”, pero pienso que sí sería justo afirmar que sus integrantes comparten una actitud “conservadora” en cuanto a la misma. Muchas y muy importantes pueden ser las razones por las que los miembros del Cedecón se han asociado en torno a la idea de “defender la Constitución”, como por ejemplo, la de que se le interprete y acate razonablemente por todos los poderes públicos. Pero en definitiva, insisto, el enfoque que los aglutina es conservador.

Por esa razón no me extraña que, al analizar la propuesta liderada por ProReforma haya privado por parte del Cedecón un posicionamiento intelectual que, a mí por lo menos, me ha lucido más bien escéptico. Sin embargo, quizás sea ese mismo escepticismo el factor más significativo de su opinión, puesto que muchas de las apreciaciones vertidas en la misma no cuestionan más que la necesidad de introducir modificaciones terminológicas, o si lo propuesto no podría regularse mejor por la legislación ordinaria, o el basamento técnico o doctrinario de ciertas de las reformas planteadas. Y, a decir verdad, comparto algunas de sus observaciones pues, naturalmente, la propuesta de ProReforma no refleja ni el criterio ni las preferencias de una sola persona, sino que el consenso al que pudieron llegar sus integrantes.

La extensión de las reformas propuestas y del dictamen del Cedecón hace imposible recorrerlos en las páginas de un diario; sin embargo, tal vez sea útil aludir en mi próximo artículo a esos tres aspectos fundamentales que, a mi parecer, reclaman reformas de fondo de nuestro marco constitucional, para que aquellos ciudadanos que quisieran leer el documento producido por el Cedecón, cuenten con un marco de referencia alternativo. Se trata de la necesidad de distinguir la “Ley” de otros actos parlamentarios, digamos: pseudo-legislativos; de la estructuración del Congreso, acorde con esa distinción; y de la organización, en general, del Poder Judicial.