lunes, 29 de junio de 2009

ProReforma: Guatemala sin población indígena

por Marcela Gereda
elPeriódico (29 junio 09)

Sin duda la Propuesta de ProReforma tiene modificaciones a la Constitución rescatables como lo es reducir el número de diputados. Pero otras son insuficientes.

A pesar de que el país que habitamos está constituido en su mayoría por población indígena, a ProReforma no sólo se le pasó por alto la población joven, sino también la población indígena. Históricamente el comportamiento del Estado de Guatemala hacia la población indígena ha sido excluyente, racista, centralista. Ha servido para garantizar privilegios y protecciones a grupos de poder.

En ese sentido, las modificaciones que sugiere ProReforma parecen no ser una excepción a esa lógica excluyente, y centralista dado que ProReforma busca alterar la actual jerarquía de la ley establecida por el Artículo 46 de la Constitución en la que “se establece el principio general de que en materia de Derechos Humanos, los tratados y convenciones aceptados y ratificados por Guatemala, tienen preeminencia sobre el derecho interno”, estableciendo así que la Constitución tiene preeminencia sobre los tratados y convenciones sobre Derechos Humanos.

La hegemonía de los convenios internacionales en derechos humanos se estableció, en muchos países, como una garantía para que los ordenamientos internos –más fáciles de alterar– y a menudo más conservadores en cuanto al reconocimiento de ciertos derechos, no sean obstáculo para el cumplimiento de los derechos de la humanidad.

¿73 mil firmas están conscientes o inconscientes de lo que han firmado? Creo que esas 73 mil firmas lo que demandan es un cambio, pero no saben con certeza qué es lo que firmaron. Creo que nadie firmaría un documento que propone poner los Derechos Humanos por debajo del derecho interno. Esto es ilógico, sobre todo dada la triste historia de impunidad del país, pues al instituir una menor categoría de los tratados y convenios internacionales de los Derechos Humanos, se estaría incurriendo en la violación de una de las más importantes garantías constitucionales en derecho internacional, esto nos interpela a tod@s, y especialmente a los pueblos indígenas.

No hay en ProReforma modificaciones de convivencia para y con la población indígena, ni especificaciones de cómo este sector podría llegar a pagar una campaña por un curul en el senado. Sin embargo toda esta coyuntura puede ser aprovechada, para armar un proyecto de reforma institucional que sí sea democrático y popular.

En un país tan complejo y diverso como este, no abundan las oportunidades para sumar. Para armar un lenguaje común. Que puede partir del rechazo a lo que vivimos para construir una plataforma común, una especie de decálogo, de puntos convergentes y un plan hacia adelante.

Una visión de futuro en forma de proceso sin protagonismos en un proceso abierto incluyente sociocultural y político que parta de un mundo que sentimos equivocado y de la urgente necesidad de pasar de la preocupación a la acción.

Sin duda ProReforma no parte de la necesidad de incluir a jóvenes e indígenas en su proyecto, ¿será acaso porque su visión de país no contiene la necesidad de incluir a estos sectores?, ¿cómo es posible que una propuesta “democrática” despache la experiencia de campesinos e indígenas como algo que pertenece al pasado y es irrelevante para la construcción de la vida moderna?, ¿cómo es posible siquiera imaginar que los miles de años de cultura indígena no dejan una herencia para el futuro? Amigo lector; ¿por qué apoyar algo que ignora o subestima la experiencia de demasiada historia, demasiadas vidas, demasiada cultura?

En ese sentido, me uno a la pregunta del lúcido sociólogo Alejandro Flores cuando dice: ¿Por qué no articulamos un colectivo de organizaciones libres de liberales y neoliberales y proponemos una alternativa de reformulación del Estado y sus instituciones democráticas?

Como Grupo Intergeneracional solicitamos una audiencia ante los diputados de la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales para exponer el Análisis Jurídico Crítico sobre ProReforma. Estamos a la espera de la urgente respuesta.

sábado, 27 de junio de 2009

Sobre Reforma Constitucional en Honduras

Los invito a leer un breve análisis que escribí en el BLOG de CABI, sobre lo que ocurre en Honduras, a propósito de los mecanismos para reformar su Constitución.

Reformas a la Constitución de Honduras: el origen de la crisis, por Carlos A. Mendoza

viernes, 26 de junio de 2009

Alternativas a ProReforma

por Carlos A. Mendoza

Los integrantes de la Asociación ProReforma no aceptan modificaciones a su propuesta, pues creen que la misma tiene coherencia interna. Insisten en que es mejor que haya un debate entre propuestas distintas.

Pienso que la Constitución Política de Guatemala sí necesita ajustes. Hay muchos artículos que podrían mejorarse, lo que tendría un impacto positivo en la forma en que organizamos nuestra sociedad. Pero algo que debemos plantearnos es si nos conviene hacerlo de forma gradual y parcial, o de manera más integral y radical.

Creo que la primera vía se intentó en 1999, con la fallida reforma propuesta por los Acuerdos de Paz. La segunda vía implicaría convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, renunciar al reformismo e intentar rediseñar las instituciones del Estado, con visión de largo plazo.

¿Qué elementos habría que tomar en cuenta en dicha visión?

1. La realidad multicultural del país. El Estado deber responder a dicha realidad. No puede seguir siendo un Estado monocultural. Habría que explorar la posibilidad de algún modelo de tipo multinacional.

2. Relacionado con el punto anterior, Guatemala no se debe ver al futuro como un Estado pequeño y aislado. Debe verse como parte de una unidad política más amplia: Centro América.

3. Unificando los dos puntos precedentes, deberíamos aspirar a una Federación, pero no de los actuales Estados, sino de Pueblos. No "Estados Unidos" de Centro America, sino Pueblos Unidos, para reconocer políticamente la existencia de las naciones (pueblos) indígenas.

De esta manera se estaría evitando la atomización de los actuales Estados, en unidades políticas aún más pequeñas y vulnerables, pues se estaría creando un Estado más fuerte, basado en una economía más amplia. Por otro lado, se estarían acercando las instituciones del Estado a la población, y dándoles más legitimidad, gracias al reconocimiento de la diversidad cultural.

miércoles, 24 de junio de 2009

Aportes de una discusión similar hace 10 años

por Carlos A. Mendoza

Vengo reflexionando sobre la Reforma Constitucional desde 1998, cuando trabajaba para CIEN en su Programa de Apoyo al Legislativo (PAL). Allí tuve la oportunidad de presenciar el debate en el Congreso de la República sobre las reformas propuestas por los Acuerdos de Paz. Esa experiencia me marcó intelectualmente. Por ello, después de graduarme como economista en la Universidad Francisco Marroquín (UFM), decidí hacer estudios de postgrado en ciencia política. Mi primera reflexión académica sobre el Estado que corresponde a una sociedad multicultural como la nuestra la hice bajo la orientación de Will Kymlicka, uno de los pensadores liberales contemporáneos de mayor relevancia en los temas de multiculturalidad y derechos de las minorías étnicas. Pueden leer mi ensayo (publicado en 2001) aquí: “Guatemala: más allá de los Acuerdos de Paz. La democracia en un país multicultural.”

Una de los objetivos de dicho ensayo fue ordenar mis ideas sobre el debate interno que teníamos en CIEN respecto a la (in)conveniencia de reformar la Constitución Política. Me parecía que muchos de los argumentos, supuestamente liberales, eran en realidad iliberales por no comprenderse de manera integral lo que significa Estado de Derecho, y libertad, entre otros conceptos. Tenía la intuición de que el reconocimiento de los derechos colectivos de los pueblos indígenas no era contradictorio con la democracia liberal, que privilegia los derechos individuales.

Así fue como empecé a escribir sobre esos temas en un BLOG sobre democracia multicultural. El mismo cumple 10 años de existencia, y en él se puede encontrar gran parte del debate guatemalteco sobre derechos de los pueblos indígenas y también mi pequeño aporte investigativo sobre el tema, a nivel centroamericano.

Con este aporte paso, del alguna manera, de la crítica a ProReforma hacia la Contra-Propuesta. Poco a poco iré explicando mis propias sugerencias.

lunes, 22 de junio de 2009

ProReforma: una Guatemala sin jóvenes

por Marcela Gereda
elPeriódico (22 jun 09)

Dice Sábato que hay una manera de contribuir a la humanidad, y esta es no resignarnos: el jueves antepasado el Grupo Intergeneracional de Guatemala invitó a un conversatorio para exponer un análisis crítico jurídico (el cual puede encontrar en albedrio.com) de la propuesta de ProReforma.

Con una elegancia inquisitiva, y con el apoyo de filudos abogados se diseccionó la propuesta de ProReforma con el fin de entender los andamios en los que se sustenta el proyecto.

Entre otras cosas nos preguntamos ¿cómo esta propuesta está apoyada y respaldada por jóvenes si ellos mismos no están representados desde la misma?

Sus promotores (jóvenes) juran y perjuran, hasta convencen de que la propuesta es democrática y antielitista. En un país donde el 70 por ciento de la población es menor de 30 años, desde la lógica de esta propuesta sólo pueden optar al cargo de senador los ciudadanos que tengan 50 años y permanecen en el cargo hasta que cumplen 65, sin otorgarnos al ciudadano común el derecho a revocar el mandato. ¿A eso le llaman una propuesta democrática?

La propuesta que promulga ProReforma limita nuestro derecho a votar. Pero, ¿acaso no estamos de acuerdo en que la juventud es el futuro?

Todo esto constituye una fatal exclusión de un segmento no sólo mayoritario, sino fundamental de nuestra sociedad: la juventud. Es además un enorme retroceso a un derecho anteriormente adquirido de manera universal por la ciudadanía, cuando adquiere capacidad jurídica para el ejercicio de los derechos civiles.

Estas lagunas le dan a la propuesta un rostro elitista, presentista y “madurocrático” que delimita la participación y se considera un fraude al principio de representatividad, especialmente en un país de jóvenes donde el 89 por ciento de la población es menor de 50 años. Aceptar esta propuesta conllevaría hoy admitir que el senado estaría constituido por una representación del sector poblacional del 11 por ciento de la sociedad.

Nos preguntamos ¿qué es lo que tienen las personas entre 50 y 65 años que los hace especialmente preparados para participar en las decisiones de la vida colectiva de todos los demás? La propuesta parte de prejuicios acerca de la inmadurez de la juventud y la inutilidad de los ancianos. Si la sabiduría es una cuestión de edad, ¿qué pasa con nuestros mayores de 65 años?, ¿están agotados para pensar y proponer?; si es una cuestión de vitalidad y apuesta por el futuro, los jóvenes tienen mucho que decir. ¿Qué hay con los sectores campesinos, indígenas, y el amplio conglomerado de juventudes marginales del país?

Pues desde la propuesta de ProReforma se dificulta materialmente una representación territorial en el senado, ya que la modalidad de elección anual de los tres senadores es de carácter nacional, por lo que, aunque expresamente no resta representación a la población de las áreas rurales, restringe sus posibilidades de participación, debido al desigual acceso a los medios de comunicación y a los recursos económicos, que son indispensables para desarrollar cualquier proceso electoral. ¿Señores de ProReforma, acaso se les escapó que habitan un país constituido por jóvenes y por sectores rurales, campesinos e indígenas?, ¿es por eso que en su propuesta no se promuevan reformas en clave de integración territorial e intercultural que busquen ampliar la legitimidad social de las instituciones de un Estado que es de todos y para todos?

Consideramos que este no es el momento histórico de una reforma constitucional, sino una reforma de las instituciones que administran la justicia y el bien común, para lo cual no hace falta una reforma constitucional que pretende transformar el sistema político. Necesitamos una reforma de lo que hemos construido como país y una reforma de nosotros mismos. Jóvenes y personas de todas las edades: antes de firmar esta propuesta, por favor léanla bien. Antes de firmar les invitamos a conocer este análisis jurídico de la misma realizado por Grupo Intergeneracional:

http://www.albedrio.org/htm/articulos/p/pregon-005.htm

viernes, 19 de junio de 2009

Críticas a ProReforma

por Javier Calderón

El proyecto, desde mi perspectiva, no tiene coherencia interna con los principios que lo sustentan y que busca proteger:

1. Comenzando con la falta de límites a la función legislativa del Senado que tiene el potencial de reducir la libertad de los guatemaltecos y de reducir su representatividad (Artículo 173).

2. Siguiendo con su método de elección que no es democrático y por tanto contradice el principio de la igualdad de cada ciudadano ante la ley como parte de un Estado democrático.

3. Además, los artículos 157, 161, 165 y 223 tienen el potencial de generar inestabilidad política y social ya que las funciones que establece se basan en procesos ambigüos para tomar decisiones al más alto nivel.

4. Y terminando con el Artículo 237 que limita la capacidad financiera del Estado y que en tiempos de crisis, como el actual ante la violencia y pobreza, pone en peligro la capacidad del mismo Estado para proteger la vida, la libertad y la propiedad de los guatemaltecos, además de otros valores.

Dado que me parece que los problemas de Guatemala se deben a una mala organización de la administración pública y a la falta de controles internos para los funcionarios del Estado, que es algo que no necesita, necesariamente, de una nueva Cámara para solucionarse. Creo que esos problemas se pueden solventar mejorando la institucionalidad actual, no cambiándola.

En reacción al artículo de José Raúl González (12 mayo 09) ¿Gerontocracia? ¿Por qué no?

1. Que se elija directamente a los Senadores no a hace más democrática la elección senatorial que el actual sistema de elección de diputados, sólo distinta.

2. El límite a la democracia no es sólo el límite de edad de los posibles Senadores, sino también el límite de edad para los votantes, que es donde la democracia importa. Es igual que limitar el voto sólo a los pobres, a los ricos, a los chaparros o a los enojados. Límite al voto es límite a la democracia, a la igualdad de cada ciudadano ante la Ley y ante el Derecho constitucional y público vigente.

3. La vejez no implica calidad del conocimiento necesariamente. Así como la experiencia me puede hacer más apto para administrar mejor, me puede también hacer más apto para robar mejor. Ni Porfirio Díaz, ni Ríos Montt, ni Sandoval Alarcón, ni Pablo Monsanto, ni Reyes López son más "virtuosos" por ser más grandes y tener experiencia. En todo caso son más hábiles, pero no más virtuosos, necesariamente.

4. El realismo o sentido común de la propuesta en todo caso es una percepción subjetiva de la misma, pues el sentido común no es común a todos. En todo caso es una adaptación de las ideas de Hayek a Guatemala, sin un fundamento de investigación que sustente la propuesta y basado en gustos filosóficos.

Proyecto ProReforma a debate

elEditorial de elPeriódico (19 jun 09)

A finales de marzo, la asociación ProReforma con el respaldo de más de 73 mil firmas, en ejercicio del derecho de iniciativa popular, presentó ante el Congreso un proyecto de reformas a la Constitución. La propuesta reformista es de las que el Congreso, de conformidad con la Constitución, puede aprobar con el voto favorable de las dos terceras partes de sus diputados.

En el hipotético caso de que el Congreso aprobara las reformas, estas deberán ser sometidas a ratificación ciudadana en consulta popular.

En el proyecto se propone un sistema bicameral conformado por un senado y una cámara legislativa, en el que el senado decreta normas de Derecho Privado y generales tributarias, en tanto que la cámara de diputados normas de Derecho Público. El senado se integra con 45 senadores (con edades de 50 a 65 años) electos para un período de 15 años por personas comprendidos entre 50 y 65 años, en tanto que la cámara de diputados se integra con 80 diputados electos mediante sistema uninominal para un período de 4 años.

Asimismo se propone el referendo revocatorio para el Presidente, la restricción del derecho de antejuicio a delitos cometidos en el ejercicio del cargo público (con suspensión en el cargo cuando se decrete auto de procesamiento penal), una jerarquía normativa, la exigencia de mayoría calificada en la cámara legislativa para la aprobación de impuestos, la obligación de publicar los proyectos de ley, la elevación de la edad mínima para ser electo Presidente y Vicepresidente a 45 años y la declaración de que todo impuesto cesará cumplido su objetivo.

Entre las reformas propuestas también se pretende que los antejuicios de los magistrados de la Corte de Constitucionalidad (CC) sean conocidos por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y que los de los magistrados de esta sean conocidos por magistrados de la Corte de Apelaciones. El presupuesto del Organismo Judicial debe ser aprobado por la CSJ e incorporado al presupuesto general del Estado. Los magistrados de la CC (10 titulares y 5 suplentes) y de la CSJ (15) deberán ser vitalicios, electos por el senado, por sorteo, de nóminas elaboradas por comisiones de postulación, al igual que el Contralor de Cuentas. La CSJ elegirá al Fiscal General, por sorteo, de una nómina preparada por una comisión de postulación. También se propone que los gobernadores sean electos y la incorporación del principio de equilibrio presupuestario.

El Congreso, por mandato constitucional, debe ocuparse sin demora de la propuesta, la cual aborda aspectos institucionales del mayor interés. Ojalá que el debate sea objetivo, constructivo y participativo, en función de un producto óptimo.

jueves, 18 de junio de 2009

El Congreso y las Reformas Constitucionales

por Álvaro Velásquez
Siglo Veintuno (18 jun 09)

La Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales, del Congreso de la República ha hecho ya una convocatoria a Audiencias Publicas, en torno a las iniciativas de Reforma Constitucional que están siendo conocidas por ésta. Se trata de la 4028 de la Asociación ProReforma y la 4031 del diputado M. Baldizón y su bancada.

Siendo que la figura de Audiencias Públicas no existe en la legislación, su convocatoria no es sino un gesto positivo de apertura democrática y transparencia. Y siendo que el Pleno del Congreso se constituye en Órgano Constituyente Derivado desde el momento que conoce o propone una reforma constitucional (que ha de ser aceptada o rechazada en referendo), es de suyo exigible que la sociedad guatemalteca conozca lo que, políticos y ciudadanos están proponiendo como reformas a la Constitución Política.

La de ProReforma gozó de parte de sus promotores de una publicidad previa, en la que distintos comentarios de sus interlocutores hizo que varias de las propuestas del texto original se suprimieran o se modificaran hasta la que definitivamente llegó al Congreso a finales de marzo del presente año. La esencia de ella siguió siendo la misma: que los derechos individuales estuvieran por encima de los derechos políticos y sociales de las mayorías y de las instituciones democráticas.

Para asegurarlo, era de vital importancia constituir un órgano sui géneris denominado Senado, pero que igual podría haberse llamado Candado, por la restricción que impone a los otros órganos del Estado tales como al Organismo Ejecutivo y Legislativos actuales. Faculta también al Organismo Judicial incluso a inmiscuirse en la política de relaciones internacionales del Estado al tener que enviársele a éste los asuntos relativos a tratados y convenciones, desligando de ello al órgano democrático por excelencia que es el Congreso; es decir, una democracia más indirecta que la actual en todos los sentidos, o como lo he dicho en otros lugares de análisis: “ProReforma propone una Constitución del siglo XVII para el siglo XXI”, donde se desconoce de plano la evolución del Derecho y de los derechos, los cuales han escalado desde los civiles, pasando por los derechos políticos, sociales e internacionales. Luego tal propuesta y su particular punto de vista no podrían sino discutirse en una Asamblea Nacional Constituyente (donde política y sociedad dialogan) so pena de que otros grupos ideológicos, gremiales, sectarios, dictatoriales o extremistas de todo tipo con o sin buenas intenciones pretendan imponer al resto de la sociedad su particular concepción de orden social, haciendo incurrir en gastos innecesarios al sistema con la trampa de que la consulta popular les valida su verdad.

La otra iniciativa de reforma contiene elementos que ya se han considerado en la iniciativa de reforma a la Ley Electoral que fue consensuada durante el 2008 —las denominadas reformas de tercera generación— y, por tanto, decidirse por ellas o seguir conociendo otras como las del Movimiento Cívico Nacional que propone autorizar partidos subnacionales, por ejemplo.

Mis conclusiones: 1) las debilidades del sistema político reflejan las deficiencias del sistema económico y deben ser atendidas simultáneamente, pero ¿basta la democracia para considerar ambos aspectos? Sí. Sí basta. Lo que se necesita son demócratas. 2) ¿Hacen falta ahorita reformas radicales para que el sistema funcione? No. No hace falta.

miércoles, 17 de junio de 2009

Otra propuesta de Reforma Constitucional

por Carlos A. Mendoza

Se conoce poco y en este BLOG no se ha discutido la misma. Se trata de la propuesta de reforma constitucional presentada por los diputados que conforman la llamada Bancada Líder. Fue entregada a la Dirección Legislativa del Congreso el 30 de marzo del 2009. Descargar AQUÍ.

Básicamente tiene tres objetivos:


1. Eliminar la elección de Diputados por Listado Nacional. Además, no permite que los diputados sean reelegidos en períodos consecutivos y elimina el método de asignación proporcional de los escaños (artículo 157):

"La votación de diputados por distrito no se hará por planilla partidaria sino por persona, por el sistema uninominal o listado abierto, donde el ciudadano decidirá, votando cuantas veces sea necesario de acuerdo al número de diputados de su distrito o cargos a elegir."

2. Elección de los Gobernadores Departamentales

"Artículo 227. Gobernadores. El gobierno de los departamentos estará a cargo de un gobernador electo en votación libre y secreta por la ciudadanía que integra el distrito electoral, para un período de cuatro años, pudiendo ser reelecto por una sola vez en forma consecutiva."

3. Aumento de la asignación presupuestaria para las municipalidades, de un 10 a un 12 por ciento de los Ingresos Ordinarios del Estado (artículo 257).

Aunque no le da importancia en la presentación del proyecto, también intenta reformar el artículo 91 sobre "Asignación presupuestaria para el deporte":

Vigente: "Es deber del Estado el fomento y la promoción de la educación física y el deporte. Para ese efecto, se destinará una asignación privativa no menor del tres por ciento del Presupuesto General de Ingresos Ordinarios del Estado. De tal asignación el cincuenta por ciento se destinará al sector del deporte federado a través de sus organismos rectores, en la forma que establezca la ley; veinticinco por ciento a educación física, recreación y deport es escolares; y veinticinco pro ciento al deporte no federado."

Propuesto: "Es deber del Estado el fomento y la promoción de la educación física y el deporte. Para ese efecto, se destinará una asignación privativa no menor del tres por ciento del Presupuesto General de Ingresos Ordinarios del Estado. De tal asignación el treinta por ciento se destinará al sector del deporte federado a través de sus organismos rectores, en la forma que establezca la ley; dieciocho por ciento a educación física, recreación y deportes escolares; dieciocho por ciento al deporte no federado, y el treinta y cuatro por ciento para incentivo del deporte en los todos los municipios, distribuidos de acuerdo al número poblacional, extensión territorial e índices de pobreza."

La propuesta también indica que, como complemento, habrá que modificar la Ley Electoral y de Partidos Políticos, para reducir el número de diputados:

"[...] es imperativo reformar la norma jurídica electoral de naturaleza constitucional, primeramente para que la elección de diputados por distrito no sea uno adicional por cada ochenta mil habitantes, sino de ciento veinte mil, puesto que así se reducirá el número de escaños en el Congreso de la República. [...]"

Nota: para efectos de transparencia, full disclosure principle, me parece oportuno indicar que el diputado Luis Enrique Mendoza Rodríguez, integrante de la bancada que propone esta reforma es mi primo.

Convocatoria a Audiencias Públicas

por Congreso de la República de Guatemala
11 junio 2009

La Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales convoca a los Organismos e Instituciones del Estado, a las instituciones, organizaciones y asociaciones no gubernamentales, Universidades y Facultades de Ciencias Jurídicas y Sociales, Colegios Profesionales, asociaciones gremiales y, en general, a los grupos interesados en las INICIATIVAS DE REFORMA A LA CONSTITUCIÓN POLITICA DE LA REPÚBLICA DE GUATEMALA, registros 4028 y 4031, a efectuar a través de un proceso de audiencias públicas, sus observaciones, comentarios y propuestas por las mismas.

METODOLOGÍA:

1. Se fija hasta el último día del mes de julio para recibir sus propuestas, comentarios y observaciones;
2. Los interesados deberán hacer su solicitud de audiencia a la Comisión al teléfono 22204036 o al correo electrónico: comisionlegislacion[at]gmail.com antes del viernes 26 de junio de 2009;
3. La Comisión les informará por la misma vía, la fecha en que se les concedió la audiencia;
4. En la audiencia los interesados tendrán no menos de cuarenta minutos, ni más de una hora para hacer su exposición;
5. En la audiencia deberán presentar una copia escrita y una copia electrónica de su presentación;
6. Las audiencias y listado de personas interesadas se publicarán en la página electrónica del Congreso con su presentación;
7. Las iniciativas pueden ser consultadas en la página electrónica del Congreso, o en el vínculo Reforma Constitucional 2009.

NOTA del coordinador del BLOG:

La iniciativa #4028 es la presentada por la Asociación ProReforma:

Registro No.: 4028
Conoció Pleno: 16/4/2009
Iniciativa de Ley presentada por 73,193 ciudadanos
Comisión que conoce: Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales
Contenido: iniciativa que dispone aprobar reforma a la Constitución Política de la República de Guatemala

La iniciativa #4031 es la presentada por al Bancada Líder:

Registro No.: 4031
Conoció Pleno: 21/4/2009
Iniciativa de Ley presentada por los representantes Roberto Ricardo Villate Villatoro, Hugo René Hemmerling González y compañeros.
Comisión que conoce: Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales
Contenido:iniciativa que dispone aprobar reforma a la Constitución Política de la República de Guatemala

lunes, 15 de junio de 2009

Pobreza y Constitución

¿Cuál es la relación entre la Constitución y el nivel de desarrollo económico de un país? Los promotores de ProReforma aseguran que su arreglo constitucional contribuirá a la reducción de la pobreza en Guatemala.

Al respecto, preguntamos a los lectores del BLOG si creen que la propuesta de ProReforma efectivamente reducirá la pobreza. Estos son los resultados, de los pocos que participaron:


La mitad de las personas que respondieron considera que ProReforma NO disminuirá la pobreza. Dos de ellas, incluso, piensan que aumentará la pobreza. Casi la mitad, sin embargo, sí creen en la promesa de ProReforma. Una persona se confieza ignorante sobre el asunto.

Definición de Constitución

“Constitutions are codes of rules which aspire to regulate the allocation of functions, powers and duties among the various agencies and offices of government, and define the relationship between these and the public.” S. E. Finer (1979:15)

Las Constituciones son códigos de reglas, los cuales aspiran a regular la asignación de funciones, poderes y deberes entre las distintas agencias y dependencias de gobierno, y a definir la relación entre ellas y el público.

Finer, S.E. 1979. Five Constitutions. Atlantic Highlands, NJ: Humanities Press.

¿Cuál es su definición?

ProReforma

por Aquiles Pinto Flores
Prensa Libre (15 jun 09)

Uno de los proyectos de re-formas a la Constitución política, presentado elegantemente por el grupo ProReforma y amparado por cuantiosas firmas —mucho más de las necesarias— para la iniciativa, aún no ha suscitado suficiente discusión pública; aunque algunos comentaristas ya lo han abordado, faltan los foros y coloquios que pongan en pantalla la opinión versada de los sectores económicos y sociales del país.

Demos por sabido que los principales autores, que son los partidos políticos representados en el Congreso de la República, tienen que dar a conocer su posición al respecto, pero seguramente los desafortunados y trágicos acontecimientos sucedidos simultáneamente han acaparado la atención, por lo que los dirigentes han soslayado el tema, aunque para muchos no tuvo justificación, por haber considerado que en la agenda política nada puede haber más importante que la discusión y enmiendas o cambios a nuestra ley de leyes, o sea, ahora que el Legislativo ha solicitado públicamente la participación de los interesados en dicho tema, nos viene a demostrar que la nave está tomando la dirección correcta.

Se sabe que el procurador de los Derechos Humanos, el doctor Sergio Morales Alvarado, y el académico Edelberto Torres Rivas convocaron a un grupo de politólogos, intelectuales y juristas, para abordar el proyecto ProReforma, el que algunos, quién sabe si bien o mal encaminados, suponen la contrarreforma del sistema económico del país, porque, según creen, tratan de despolitizar la economía haciéndola más aséptica que el agua oxigenada, aunque siendo yo lego en tales menesteres, no entiendo cómo puede ocurrir ese fenómeno, pues ya en la vieja escuela secundaria se escuchaba hablar de “economía política”, y ahora se proponen despojarla del calificativo tratando esa ciencia como un simple proceso de oferta y demanda, los que inhiben, por naturaleza, toda intervención del Estado, es decir, el ir y venir en la eterna discusión entre libertarios y socialistas, la cual ha ocupado grandes tramos del pensamiento universal y que, un día sí y un día no, ha permitido alguna alternancia dentro del juego democrático, pero ¡ojo!, porque no faltará alguien corrupto y desvergonzado que, acogiéndose a esas ideologías, quiera prenderse del poder, verbigracia: Hugo Chávez y la inmortal Venezuela, la de un Bolívar cuya honradez acrisolada no le permitió darse el lujo que su supuesto sucesor pretende: el de quedarse de por vida con el mando, como lo hicieron los antiguos dictadores, con la sola virtud de haber inspirado a grandes escritores latinoamericanos, como Miguel Ángel Asturias, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Augusto Roa Bastos.

En resumidas cuentas, es innegable que se abre ahora una oportunidad para discutir los temas constitucionales, pero es deseable que se haga con altura y capacidad, consensuando todas las posibles alternativas que puedan surgir en el pleno del Congreso, el que tendrá, como suele decirse, una oportunidad de oro para lucir ante el pueblo sus mejores galas y ojalá que bajo el tamiz del apoliticismo, no vaya a escudarse en una política firme y definida del liberalismo económico, el que no pudiéndose perpetuar por el libre juego político electoral, lo busque mediante la institución de un Senado del patriciado, el que lograría hacer realidad el proyecto del Gatopardo: “hay que cambiar, para que no cambie nada”.

domingo, 14 de junio de 2009

Entrevista sobre Reformas Constitucionales

por Mirja Valdés
elPeriódico (14 jun 09)

La discusión alrededor de una Reforma Constitucional está puesta, aunque por ahora sólo en el mundo académico. La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) organizó el foro “Reformas Constitucionales en América Latina”, donde participó el ecuatoriano Simón Pachano. Habló de la experiencia de su país y su reciente Reforma Constitucional, y la experiencia indica que por más simples que sean los cambios, todo se ve afectado. [...]

Leer más AQUÍ.

jueves, 11 de junio de 2009

Joven Constitución Acosada (II)

por Álvaro Velásquez
Siglo Veintiuno (11 jun 09)

Decíamos en el texto del sábado 30 de mayo, que la moda por reformas a la Constitución Política derivada de las pasadas transiciones democráticas, ha llevado a toda suerte de intenciones y dilemas teóricos, algunos de los cuales son el concepto de Democracia, República y Estado de Derecho; y como ya adelantamos en la entrega anterior algunas consideraciones, describo en las siguientes líneas una breve caracterización de los esfuerzos que se intuyen en América Latina.

Se clasifican en 3 las vertientes de los procesos de reforma constitucional presentados en países de nuestra región:

a) Reformas constitucionales de corte re-fundacional. Estas interpelan las bases de legitimidad de las repúblicas democráticas vigentes, de los Estados nacionales y pretende dotar de contenido a cada una de sus fundamentos, para hacerlos “más” “reales”, “inclusivos” o “avanzados”. Por lo general combinan un juicio histórico de la democracia liberal vigente y de la república vigente. En aquella, incorporan nuevas formas de ciudadanía que se han venido expresando: Nuevos Movimientos Sociales, y nuevas tendencias políticas. En el segundo, hacen juicio histórico a las repúblicas monoculturales heredadas del dominio español. Se trata de integrar o modificar el Estado a partir de la potenciación de las identidades nacionales históricamente postergadas; léase, los pueblos indígenas. Se constata que sin la presencia de segmentos mayoritarios invisibilizados, no habría reforma futura legítima.

b) Reformas de corte caudillista. Motivadas por pasiones de líderes carismáticos autoproclamados “salvadores del pueblo”, incitando a una reedición de la democracia plebiscitaria del líder que M. Weber previó. Colombia y Brasil es donde más recientemente se ha discutido este tema, pero ya antes, el presidente Chávez, de Venezuela, lo ha ejemplificado.

c) Reformas conservadoras, de corte fundamentalista, que pueden también catalogarse como una suerte de rebelión de las élites, entre las que se puede mencionar la de la Asociación ProReforma. Se puede tipificar algunas de sus disquisiciones políticas:

i) tienen dos enemigos, uno hacia delante y otro hacia atrás. Con respecto al primero, se pretende evitar los regímenes populistas y el eventual atentado a los sistemas de libre mercado y propiedad privada;

ii) su enemigo por detrás es la impronta desarrollada (reglamentaria) de nuestra Constitución en la que constituyentes socialistoides habrían insistido en vez de una Constitución mínima. Quisieran edificar un Estado de Derecho, al estilo del Reichtsstaat alemán (i.e. Estado de derechos), en el cual el poder gubernamental ha de estar limitado por la Ley (Cf. F. Hayek: Constitución y Libertad) y dirimirse las diferencias entre los ciudadanos y los individuos en las cortes. En su versión vernácula, se trata de blindar tales derechos con una estructura civil que edifique una república capaz de resistir la tiranía de la mayoría, esto es el miedo a la voluntad general del pueblo y su soberanía legislativa. La forma concreta que este tema adquiere en Guatemala es que aquí las mayorías sociológicas son pobres y son indias, lo cual para una minoría pudiente y blanca supone un peligro, máxime si en democracia, su poder pudiera ampliarse.

Así las cosas, puede concluirse que en Guatemala existen al menos dos corrientes de reforma política:

1) Reformas, sin reformas constitucionales
2) Reformas, con reformas constitucionales

Sin descontar intentos de regresión autoritaria que siguen latentes, o de borrón y cuenta nueva en disputas del poder político y económico.

martes, 9 de junio de 2009

Problemas del Senado a la ProReforma

por Carlos A. Mendoza

Una de las principales críticas a la propuesta de ProReforma está fundamentada en el derecho a elegir y ser electo de todo ciudadano en el pleno goce de sus derechos políticos. En el Senado de ProReforma se otorga dicho derecho únicamente a los ciudadanos entre los 50 y 64 años, en la primera elección. Después, anualmente, tres senadores irán retirándose al cumplir 65 años y serán reemplazados por nuevos senadores de 50 años, elegidos por ciudadanos de la misma edad.

La exclusión es evidente. En la primera elección no sólo serán excluidos los menores de 50 años de edad, sino que jamás podrán votar los de 65 años o más. En números, esto significa lo siguiente:

En 2009, la población estimada de Guatemala es de 14 millones de habitantes. De los cuales 6.8 millones son menores de 18 años, es decir que aún no llenan el requisito de edad para ser ciudadanos (casi 49 por ciento de la población total). Unos 5.5 millones de habitantes, que son ciudadanos mayores de 18 años pero menores de 50 años, no podrían elegir a los nuevos senadores (casi el 40 por ciento de la población total). Únicamente 1 millón de habitantes estarían entre los 50 y 64 años (el 7 por ciento de la población), quienes podrían votar en la primera elección. En la misma quedarían excluidos para siempre los de 65 años o más, quienes son unas 600 mil personas (el 4 por ciento restante de la población).

Para un año cualquiera, después de la primera elección, podrían votar unos 82 mil habitantes de 50 años cumplidos. Eso sería el 0.6 por ciento de la población, quienes estarían eligiendo a tres senadores que tendrían un peso del 7 por ciento dentro del Senado. Es decir que su poder electoral sería desproporcionado. Dicho criterio, el de proporcionalidad, es generalmente aceptado como deseable en toda democracia representativa.

Aunque se espera que la pirámide de edades cambie paulatinamente en Guatemala, la realidad es que somos un país de jóvenes y eso hace que la propuesta de ProReforma se traduzca en una exclusión del 93 por ciento de la población, en la primera elección, y de más del 99 por ciento en cada elección anual. Si nos fijamos sólo en los mayores de 18 años, se estaría excluyendo al 86 por ciento de los ciudadanos, en la primera elección, y al 98 por ciento anualmente.

Fuente: INE (2004) “Estimaciones y proyecciones de Población” (Gráfico 5. Distribución porcentual de la población total por sexo, según grupos quinquenales de edad. Años 1950, 2000, 2025 y 2050. Página 28. & Cuadro 19. Guatemala: Estimaciones y proyecciones de la población total por años calendario según edades simples. Período 2000-2010. Páginas 30-31).

Los amigos de ProReforma dicen que no se excluye a nadie porque todos tienen derecho a elegir y ser electos al cumplir la edad correspondiente. Pero la gráfica anterior (año 2000) es contundente al mostrar que no todos los ciudadanos llegarán a dicha edad.

Lo de la edad como requisito para ser electo no es tan problemático, pues ya está establecido en la Constitución vigente que quienes deseen optar a los cargos de Presidente o Vicepresidente de la República deben ser mayores de 40 años. Para ser diputado, sin embargo, no hay requisito de edad (sólo ser ciudadano). Pero para ser ministro de Estado se deben tener, al menos, 30 años de edad (aunque los ministros son nombrados por el Presidente).

Entre los pueblos indígenas se valora la edad. Los ancianos tienen un papel importante en las dinámicas comunitarias, pues la experiencia de vida se considera fuente de sabiduría. Incluso se dice que para los cargos de mando deben tenerse 52 años cumplidos (cuatro ciclos de 13 años) y demostrado record de servicio a la comunidad. Al menos hay una justificación basada en su cosmovisión para determinar la edad. En la sociedad occidental, basta preguntarse: ¿por qué 50 y no 65 o 45 años? ¿Cuál es el criterio?

domingo, 7 de junio de 2009

Un Senado

por Manuel F. Ayau Cordón
Prensa Libre (7 jun 09)

Lo más controvertido de la propuesta de pro Reforma es el establecimiento de un Senado. Algunos piensan que es una simple copia de otros senados, pero contiene una innovación importante.

En los sistemas bicamerales más conocidos, ambas cámaras se ocupan de los mismos asuntos y se diferencian principalmente en cómo son electas y en el término de su gestión. Sus disposiciones requieren del consenso de ambas cámaras.

Pro Reforma asigna a cada Cámara función distinta, y solo pocos asuntos competen a las dos. En la propuesta (www.proreforma.org) se leen cuáles son las funciones específicas de cada cámara, pero en términos generales, a la de Diputados le compete con exclusividad, por ejemplo, el presupuesto de la Nación, obras y orden público, educación, salud y funciones administrativas propias del derecho público, que se refieren a los intereses de sus electores y que, en consecuencia, son esencialmente político-partidistas. En cambio, al Senado se le asignan, principalmente, funciones del derecho privado, como los códigos Civil, Mercantil, Penal, y otras como la designación de magistrados y contralor general, lo cual, en el fondo, no se refiere tanto a intereses como a normas generales y abstractas de conducta, de aplicación general indistintamente a quiénes o dónde se aplicarán y que por lo tanto no interesan al juego político-partidista. (En aras de claridad, el proyecto no asigna las funciones de cada cámara en términos generales como lo hago aquí, sino hasta donde es posible se listan las funciones específicas). Tampoco se propone una Cámara alta o baja, y cuando hay duda de jurisdicción, la Corte de Constitucionalidad debe dirimir cualquier diferendo. Como se puede apreciar, es distinto a otros senados, o Consejos de Estado, Consejos de Ancianos o Consejos de Notables que han existido. La intención es que la Cámara de Diputados tenga en su mira las próximas elecciones, y el Senado, las próximas generaciones. El Senado no interfiere en asuntos distritales ni intenta conciliar intereses de personas o grupos; su esfera es el derecho, que es igual para todos: no debe haber unos “más iguales que otros”.

El Senado no “administra” el país; eso corresponde a la Cámara de Diputados. Al Senado corresponden las reglas generales de conducta recíproca que deben regir y coordinar la actividad ciudadana y, en consecuencia, deberá estar integrado por personas que han llegado a merecer el respeto y la confianza de sus pares por su hoja de vida, por su demostrada honorabilidad y buen juicio a lo largo de años (por eso la edad de 50).

Considerando la naturaleza de la función del senador, la no reelección, la duración en sus cargos (15 años), y la edad de ingreso y de retiro, se propone integrar el Senado con 45 senadores, tres de cada edad entre 50 y 65 años, electos así: cada año los ciudadanos que cumplen 50 designarían por elección a tres senadores de su misma edad, de tal manera que sean mejor conocidos por sus electores. Nótese que las elecciones anuales serían simples y sin mayor gasto, debido al reducido número de electores, y el Senado siempre estaría integrado por 15 “generaciones” de ciudadanos, relevando anualmente a tres de 65 años por tres de 50. Todos los ciudadanos, eventualmente, tendrían el mismo derecho a elegir y ser postulados.